DE LA IDEA A LA PRÁCTICA: LA FÍSICA COMO EXPERIENCIA SIGNIFICATIVA
La enseñanza de la Física en la educación secundaria en el colegio San José de Usme IED, particularmente en los grados noveno, décimo y undécimo, encuentra en la actividad experimental un pilar esencial para que los estudiantes comprendan la ciencia no como un conjunto de fórmulas aisladas, sino como un conocimiento vivo que se experimenta, se discute y se aplica a la realidad cotidiana. La experiencia demuestra que cuando los jóvenes tienen la oportunidad de manipular objetos, diseñar artefactos y comprobar fenómenos por sí mismos, logran apropiarse de los conceptos de manera significativa, pues no solo los entienden en abstracto, sino que los vinculan con situaciones cercanas a su vida diaria. De esta manera, la Física deja de percibirse como una asignatura distante y compleja para transformarse en un campo de exploración apasionante.
Un ejemplo inspirador de este enfoque se dio en grado noveno, donde los estudiantes asumieron el reto de construir un dispositivo capaz de proteger un huevo lanzado desde seis metros de altura. Este desafío, que a primera vista puede parecer un simple juego, en realidad encierra profundas lecciones sobre la caída libre, las fuerzas de impacto, la resistencia de materiales y la creatividad en el diseño. Los jóvenes no solo aplicaron principios teóricos, sino que se enfrentaron a la necesidad de pensar soluciones ingeniosas, evaluar hipótesis y trabajar en equipo, lo que reforzó su motivación y les permitió descubrir que la Física está presente incluso en la resolución de problemas aparentemente sencillos.
En grado décimo, la construcción de mesas de billar representó otro escenario donde la teoría se enlazó con la práctica
A través de este proyecto, los estudiantes exploraron fenómenos como la transferencia de energía, la conservación de la cantidad de movimiento y las leyes de colisión. Lo interesante de esta experiencia es que el billar, al ser un juego familiar y recreativo, facilitó que los jóvenes reconocieran la presencia de principios físicos en actividades de su vida cotidiana. La Física dejó de ser una idea abstracta del aula y se convirtió en una explicación concreta de un pasatiempo que muchos disfrutan, generando conexiones emocionales y cognitivas que fortalecen el aprendizaje significativo.
El recorrido culminó en grado undécimo con la construcción de un zootropo, un antiguo dispositivo óptico que utiliza la persistencia de la visión para dar la ilusión de movimiento. Este proyecto permitió a los estudiantes comprender aplicaciones de la luz, reflexionar sobre fenómenos visuales y acercarse a la historia de la ciencia y la tecnología, entendiendo cómo dispositivos aparentemente sencillos fueron precursores de la animación y el cine moderno. La experiencia, además de ilustrar principios ópticos, abrió la posibilidad de reconocer que la Física ha estado siempre vinculada al progreso cultural y tecnológico de la humanidad.
Estos tres proyectos, aunque distintos en su naturaleza, comparten un mismo espíritu: hacer de la Física una disciplina que se descubre en la práctica, que se relaciona con la vida diaria y que se construye colectivamente. La actividad experimental, cuando se desarrolla de esta manera, no se limita a ilustrar un concepto, sino que se convierte en un medio poderoso para generar aprendizajes significativos. A través de ella, los estudiantes desarrollan competencias como la observación crítica, la formulación de hipótesis, el análisis de resultados y la capacidad de trabajar de manera colaborativa, lo que fortalece su autonomía y su pensamiento científico.
Este enfoque responde plenamente al marco del constructivismo social, principio pedagógico que orienta la institución, donde el conocimiento surge de la interacción entre los estudiantes, del diálogo y de la negociación de significados. Al trabajar en equipos para diseñar artefactos, resolver problemas y discutir resultados, los jóvenes no solo aprenden Física, sino que aprenden a aprender con otros, a valorar distintas perspectivas y a construir colectivamente explicaciones. El papel del docente, más que transmitir información, es mediar, acompañar y orientar los procesos de indagación, creando un ambiente en el que el error se convierte en oportunidad de aprendizaje y en el que el éxito se valora como fruto del esfuerzo compartido.
Así, la Física enseñada desde la actividad experimental deja de ser una asignatura centrada en fórmulas para convertirse en una herramienta de comprensión del mundo. Cuando los estudiantes ven caer un huevo desde gran altura, juegan al billar o hacen girar un zootropo, no solo están estudiando caídas, colisiones o fenómenos ópticos, sino que están descubriendo que la ciencia es parte de su vida y que ellos mismos son capaces de construir explicaciones fundamentadas sobre la realidad que los rodea. De esta manera, se forma una generación que no memoriza respuestas, sino que desarrolla la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de transformar su entorno con una mirada científica.
Escrito por:
Daniel Cruz Goyeneche