El Colegio La Toscana-Lisboa realiza actos de postulación a los cargos de personería y contraloría estudiantil para el año 2025

Enviado por Diana Marcela … el 17/02/2025
Postulaciones estudiantiles 2025

El Colegio La Toscana-Lisboa realiza actos de postulación a los cargos de personería y contraloría estudiantil para el año 2025

 

Los pasados 12 y 13 de febrero los estudiantes de la Sede A del Colegio La Toscana – Lisboa que desean integrar los cargos de Personería y Contraloría Estudiantil para el año 2025 realizaron la postulación pública de sus candidaturas. En los actos que se llevaron a cabo en las jornadas mañana y tarde, los estudiantes anunciaron sus intenciones para representar los intereses de los estudiantes, promover el cuidado de lo público y defender los derechos, reconociendo los deberes que tienen en el proceso formativo. Los estudiantes candidatos firmaron un pacto de transparencia electoral en el cual establecieron que sus campañas se harán en el marco del Manual de Convivencia y bajo los valores institucionales de respeto, responsabilidad, solidaridad y honestidad. Durante el acto de postulación de la jornada tarde, estuvo también presente el egresado David Calderón, quien compartió su experiencia en la representación estudiantil durante el momento en que el colegio integró la media académica (grados 10 y 11). La visita, promovida por los docentes del proyecto de democracia y del proyecto comunicativo institucional, le permitió a la emisora escolar, “DeMentes Online”, adelantar una entrevista que, a continuación, reproducimos. Esperamos que la experiencia referida siga fomentando el liderazgo, la democracia y el compromiso social de nuestra comunidad estudiantil.

Entrevista al egresado David Calderón (12 de febrero de 2025)

DMentes: Muy buenas tardes, mi nombre es Kevin Guzmán, soy estudiante perteneciente al proyecto comunicativo DeMentes Online de La Toscana en Lisboa, y el día de hoy tenemos a un invitado muy especial. Se trata de David Calderón, egresado de la institución en el año 2011. David cuéntanos un poco sobre tu trayectoria académica, sobre tu trayectoria laboral; qué has hecho en estos años tras finalizar el colegio.

DC: Muchas gracias por la invitación al Colegio La Toscana Lisboa, el cual siempre llevo en el corazón. He de comentarles que a lo largo de estos años he trabajado en temas de políticas públicas a nivel nacional y distrital. Soy profesional en ciencias políticas y gobierno, y actualmente estoy terminando una maestría en políticas públicas y gobierno. Tengo dos especializaciones en proyectos de desarrollo y en formulación de proyectos a nivel nacional e internacional. Fui también candidato a edil de la localidad de Suba, localidad a la que pertenece al colegio; en su momento no alcance a entrar a la Junta Administradora Local, pero se hizo un proceso interesante. Actualmente hago parte de un equipo de trabajo del Ministerio del Interior dedicado a formulaciones de proyectos orientados a jóvenes a nivel nacional.

DMentes: David, somos conscientes de que tú eres de las primeras promociones cuando se instauró, de cierta manera, la media académica en el Colegio. ¿Cómo fue esa experiencia estudiando en aquellos años?

DC: Pues, en realidad, son contextos diferentes. No es lo mismo el contexto de hoy al de hace quince años. Era un contexto diferente. Hoy en día tú tienes un celular en la clase, mientras que en mi generación era muy difícil encontrar una persona que tuviera un celular y, si lo tenía, no era un celular como los que tenemos hoy en día. Entonces, muchas cosas han cambiado. No estoy diciendo que eso sea bueno o que nosotros éramos malos o buenos, etcétera; no. Simplemente, que se trata de contextos diferentes. Cuando éramos parte del gobierno estudiantil del colegio, con el rector de entonces, propusimos que el colegio tuviera décimo y once, porque en su momento el colegio no lo tenía. Se trataba de una deuda histórica y, es gracias al esfuerzo que hizo ese consejo estudiantil de año 2009, de la comunidad en general que, hoy en día, el Colegio La Toscana-Lisboa tenga décimo y once; porque, en su momento, sólo teníamos hasta el grado noveno. 

DMentes: Que valioso David, ¿de qué manera incidió en tu proyecto de vida haber sido personero de la institución y ser parte de ese gobierno escolar?

DC: Creo que hasta el día de hoy lo valoro y lo recuerdo por las anécdotas. La vida, digamos, es de anécdotas, y el proceso estudiantil fue un tema muy bonito, además porque no fui personero una sola vez. Fui dos veces personero. Un amigo de la promoción me lo recuerda. A veces nos reunimos y celebramos, porque aún somos muy unidos. Él me decía: “usted fue personero dos veces”; y yo no me acordaba de eso. Y efectivamente, fui personero en el año 2009 porque, como te cuento, el colegio tenía hasta grado noveno. Entonces, ¿qué pasaba? Pues, el último el último grado era el que tenía al personero. No recuerdo con exactitud el número de votos, pero digamos, que la diferencia y la brecha con los demás candidatos fue amplia. Y ya, en el año 2010, cuando comenzamos a crear todo esto con el rector y el consejo estudiantil, los grados de décimo y once, realizamos una mesa con la Secretaría de Educación en su momento.

DMentes: Entonces, se puede decir que ustedes fueron pioneros.

DC: Fuimos pioneros con el rector. La administración distrital también nos apoyó para que ese proceso se hiciera. Efectivamente, la Secretaría de Educación viene, evalúa el colegio, lo revisa, y nosotros ahí, presionando con el consejo estudiantil. Ahora, lógicamente, no se dio de totazo. Fue paso a paso. En ese entonces teníamos tres novenos en la jornada mañana y tres novenos en la jornada tarde. Por temas de cobertura, se redujeron cupos para el grado sexto. Quedaban entonces dos cestos, de manera que se podía integrar un décimo en la mañana y un décimo en la tarde. Y eso fue, digamos, una movida… ahora, lógicamente todo el mundo se quería quedar. Decían: “No, yo me quiero quedar para décimo”, “yo me quiero quedar para estar en once”. Y los cupos no daban. Como te decía, veníamos con seis novenos en total, tres en la mañana y tres en la tarde. Entonces, ya con la ampliación, en el año 2010 se abre la postulación para personero. Y yo recuerdo que para ese año decidí no entrar en la postulación. Ya en el 2011 dijimos hay que hacerlo. En ese once, la candidatura estuvo, digamos, “polarizada”: ¿o mañana o tarde? Estaba el candidato de la mañana y yo como candidato de la tarde. En ese marco, la contrapropuesta era más bien: “pero es que David ya fue personero…” en todo caso, lo logramos. Los resultados me hicieron personero por segunda vez.

DMentes: Pero David ¿crees que desde esos espacios de participación estudiantil se influye de cierta manera en la formación de líderes para la sociedad?

DC: Claro que sí. Debo decir que nunca olvido mis raíces. Ya no vivo en Suba y hace muchos años no venía al colegio. Pero mi formación académica y laboral siempre ha estado en trabajar en pro de las comunidades, en pro de la gente. Y eso se lo debo, de una u otra manera, al colegio, a esos profesores que me empujaron en su momento y, por supuesto, a mis padres. Hoy reconozco que el proceso implicado en mi trayectoria política, mi proyecto social, empezó en esos años. Además, algo muy importante, la política tiene que enseñarse desde los colegios. Si yo, en mi candidatura, hubiera regalado un dulce, ya estoy, de alguna u otra manera, comprometiendo a esa persona en un acto de soborno. Y sabemos las implicaciones que tienen esas prácticas en las democracias. Entonces, la educación política va desde el colegio. Y es que, si yo soy una persona que se hace elegir por voto popular, que en el colegio ocupa el lugar de personero u algún otro cargo, como el de contralor, y yo prometo, por ejemplo, que voy a hacer un paseo, y no lo cumplo –quizás porque no lo voy a poder cumplir nunca–, aquel que votó por mi va a decir: “mira, yo voté por este señor, por este estudiante y no me cumplió; eso no sirve de nada”. Entonces, cuando cumpla la mayoría de edad, con esa experiencia previa, quizás le estemos dando a ese ciudadano más razones para que se convierta en una persona apática con la política. Es que todo comienza, desde estos espacios. Y pienso que mis victorias en el colegio fueron por esa transparencia y correspondencia con lo que realmente podía hacer. Les decía en ese momento a las personas, a los estudiantes, yo soy personero para defender sus derechos.

DMentes: Derechos y deberes; porque no podemos exigir derechos si no cumplimos deberes.

DC: Exacto, derechos bajo unos deberes que tiene la institución. Claro, por supuesto que podíamos proponer una actividad lúdica, asistir, de pronto, en particular al colegio. Y lo conseguíamos. Como te decía, eran contextos diferentes. Muchos estudiantes venían y me decían: “Yo voté por ti, pero hoy mi profesor no me deja entrar a clase porque tengo las uñas pintadas y quiero que me defiendas porque tú me dijiste que lo harías.” Y entonces uno sabía que se vulneraba el derecho a la educación. Hoy en día uno recuerda eso. De alguna u otra manera potencializó y dignificó. Claro, eso me llevó a problemas con algunos profesores. Pero lo interesante es que muchos de esos profesores, cuando me gradué, me decían: “David, usted tenía la razón”. Lo mismo pasaba con los asuntos de género. Una estudiante una vez me dijo: “David, personero, es que el coordinador no me deja entrar aquí porque dice que tengo la falda subida”. Entonces uno trataba de mediar, revisar y llegar a acuerdos. Es cierto que en ese momento el tema era más estricto y de alguna manera represivo. Se amenazaba con devolver a la estudiante a casa. En eso uno, sin desmeritar la autonomía y autoridad del docente, sí lo cuestionaba. Uno decía: “coordinador, usted sabe que en este momento no hay nadie en casa que reciba a la estudiante, si ella permanece en la calle, podría ponerse en algún tipo de riesgo”. Entonces eso llevaba a la reflexión. Digamos que, para el momento, ese tipo de cosas, de situaciones, parecían revolucionarias. Todo eso marcó de alguna manera mi vida para bien, para servir siempre a la gente. Y serví a mi colegio. Yo era estudiante de la tarde; pero me la pasaba en la mañana y en la tarde. Iba a la Sede B, con los más chiquitos, y hacíamos juegos y les gestionaba cosas. En su momento había un programa en el Canal Trece que se llamaba El Cuaderno y ellos asistían a los colegios con cantantes. Entonces, conseguí que vinieran y logramos momentos de esparcimiento. También, con el profesor Jaison, que en su momento nos acompañó con la idea, organizábamos bailes y karaokes. Eran momentos especiales y significativos.

DMentes: Te cuento David que desde hace algún tiempo los espacios de esparcimiento se han reducido. Se han dado situaciones en los que se presentan comportamientos que no corresponden a una institución educativa.

DC: En ese momento también pasaba algo similar. La gente abusaba y se presentaban situaciones fuera de las normas institucionales; pero entonces ahí, como personero, yo intervenía. Les decía: “Muchachos, esto depende de ustedes. Si ustedes se portan bien, vamos a seguir.” Uno como líder, de alguna u otra manera, tiene que percibir esas alertas y exponerlas claramente a los estudiantes. O sea, les decía: “yo estoy acá poniendo la cara, estamos haciendo algo que nos gusta y disfrutamos, pero depende de ustedes que esto se mantenga”. Claro, esto en los Jeans Days, como llamábamos –y creo que aún se les llama– a esos días de esparcimiento. Pero también ocurrían situaciones fuera de las reglas en días normales. Uno a veces se encontraba a la persona con sustancias psicoactivas, o con bebidas alcohólicas. Ahora, a uno le tocaba decidir; se buscaba un compromiso con la institución y con las reglas del colegio. Los contextos cambian y, para entonces, eran personas que tenían respeto en el barrio, en los contextos barriales alrededor del colegio. Entonces uno intentaba una comunicación directa, buscando que el contexto no afectará las dinámicas que manejamos en la institución. Se lograba una confianza y eso, efectivamente, funcionaba para mantener nuestro espacio escolar. Hay unos límites en la institución y esos límites no se pueden cruzar… Incluso, todo eso me marcó para llevar procesos asociados con estas situaciones a nivel profesional. Hoy sigo pensando que no es reprimiendo o señalando a la persona; eso no funciona. Es mejor hablar, sentarse y revisar lo que sucede. 

DMentes: David, muy interesante la experiencia que nos transmites.

DC: Sí, pienso que todos esos procesos hacen valioso el paso por la institución. Resulta muy chévere que me des la oportunidad, porque nunca he hablado de estos temas... Claro que se cometían errores. Yo tenía en ese momento catorce, quince, dieciséis años. Hoy tengo treinta y dos años. Entonces, te estoy hablando de alguien muy joven; y hoy me miro hacia atrás y veo lo que ha cambiado. En mi ejercicio como representante estudiantil, siempre tuve que mantener un diálogo con los estudiantes. Ya fueran de la jornada mañana o de la jornada tarde; así no me quisieran... Te confieso que eso al principio me dio duro; porque yo quería caerle bien a todos. Es que, en su momento, yo hacía muchas cosas por el colegio, y decía: “pero ¿por qué me odian?”. Los de la mañana decían: “es que usted hace más por la tarde” y yo les respondía, “pero si yo hago más por la mañana que por la tarde” … Con todo, yo comencé a construir movimientos políticos en el colegio. Cuando hablo de política es el saber ser, el escuchar, el hablar… Porque la gente piensa que uno va a la política a votar, a sufragar y ya… y eso no es así. La política es todo lo que nos rodea.

DMentes: Cierto. El ser humano es un animal político, decía el antiguo filósofo.

DC: Exacto. Entonces comencé a organizar los salones; a organizar un líder por salón. Con esos líderes, que se convierten en representantes estudiantiles, nos sentábamos y llegábamos a consensos. Coordinábamos con el profesor de sociales y adelantábamos propuestas. Era algo muy participativo. Con eso incidí en que el estudiante no sólo viniera a estudiar o a conseguir novio o novia… pienso que el verdadero logró fue hacerlo parte de la institución; no sólo para que cantara el himno del colegio, sino para que se apropiara auténticamente del colegio; es decir, para que forjara un sentido de identidad estudiantil. Creo que entendí en ese momento, y le di a entender a muchos profesores de ese entonces, por el contexto social, que no era reprimiendo. Se necesitaba dialogar. Y no era fácil. Los contextos conservadores de los profesores de momento los llevaba a decir: “No voy a dejar entrar a la estudiante con la falda de tal manera, o al muchacho con el cabello de colores”. Y aunque en su momento la Corte Constitucional ya se había pronunciado sobre esos asuntos, en los colegios costaba entender que los manuales de convivencia no pueden estar por encima de la Constitución Política… Entonces, a lo que voy es al sentido crítico y al libre desarrollo del estudiante. Si el estudiante desea tener su cabello largo, ¿eso influye en sus resultados académicos y convivenciales?... Claro, todo eso fue un cuestionamiento en su momento. Recuerdo, a propósito de esto, la amistad que logré con la profesora Stephanie Parra. Ella llegó al colegio recién se graduó de la universidad. Nos identificábamos mucho con ella. Su juventud fue un apoyo para nuestro proceso.

DMentes: David, dado que actualmente nos encontramos en elecciones estudiantiles, ¿qué consejo le darías a los aspirantes a los diferentes cargos de la representación estudiantil? 

DC: Que se focalicen en trabajar por su comunidad, por sus estudiantes. Que recuerden que están ahí porque un estudiante depositó su confianza. Y que, en esos nueve meses que van a estar en el cargo, tengan siempre presente que sus objetivos han de estar enmarcados en los deberes y en la protección de derechos de los estudiantes. Les aconsejo que no prometan cosas que no van a cumplir, sino que identifiquen la viabilidad de sus propuestas. Que las revisen siempre con el profesor de sociales, con el coordinador, con sus padres o con sus amigos, pero que siempre haya una voz diferente que les retroalimente; y, por supuesto, que siempre esas propuestas estén enmarcadas en el manual de convivencia... Hace algunos años, cuando fui en el marco de mi ejercicio laboral a un colegio en el Caquetá, un estudiante que también se lanzaba a la personería de su institución me decía: “David, pero es que eso no da votos, y sé que lo que me dices es lo correcto, pero nadie va a votar por mí”. Y claro, su punto de vista es comprensible; pero yo le decía: “tú tienes que romper esa barrera; diles que no les prometes que vas a hacer una piscina, porque eso no estaría en el marco de tu alcance; diles que les prometes lo que realmente puedes hacer”. Entonces, ahí se puso de presente la honestidad y las capacidades reales de los cargos estudiantiles… Luego, cuando volví al Caquetá, el estudiante me dijo: “David, chévere lo que hablamos porque gané”. Entonces, para terminar, nunca olviden la confianza que depositan en ustedes. Siempre trabajen por el bienestar de los estudiantes y de la comunidad en general. 

DMentes: David, muchas gracias por la entrevista, un placer y todo un honor haberte tenido aquí, en tu colegio.

DC: Gracias a ustedes por la invitación.