El Silencio es nocivo para la salud
Una de las consecuencias más graves de la violencia es crear una sociedad que promueva el silencio, la no denuncia y por lo tanto la impunidad. Los daños recibidos y no expresados terminan favoreciendo un ambiente de desesperanza.
Guardar por mucho tiempo una sensación de indignación o inconformismo termina frustrando nuestra capacidad de acción y a largo plazo se convierte en una profecía auto-cumplidora en la que “nadie hace nada”, afirman psicólogos del equipo de la línea 106.
El silencio o “guardarse las cosas” como popularmente se conoce a este pésimo hábito, termina acumulando sentimientos como la ira y la tristeza, está comprobado que hay una relación estrecha entre esta sensación y luego la explosión irracional que puede llegar a la violencia extrema. Como en los casos de Bullying (Matoneo) y luego asesinatos múltiples.
Para tener en cuenta:
- Favorezca en su familia espacios para conversar, cuídelos y protéjalos, no permita que las pantallas se apropien de ellos.
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Un buen hábito que promueve la expresión es escuchar sin juzgar, busque ponerse en la posición del otro y hable sin generalizaciones.
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Evite frases como “nadie hace nada”, “todos son iguales” recuerde que cada situación tiene una historia particular.
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Evite frases como “porque no dijo antes”, esta frase termina culpabilizando a las personas sin darles una respuesta propositiva.
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Evite frases como “eso no le preste atención” recuerde que la dimensión de los problemas es diferente para cada persona.
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Si en su círculo cercano carece de la confianza para hablar de lo que siente, use las líneas de apoyo, si es un niño, niña o adolescente puede usar la línea 106, si está relacionado con el consumo de sustancias psicoactivas puede llamar en Bogotá al 018000112439, o si es adulto ubique redes de apoyo o servicios sociales en su localidad.
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Ensaye hablar diplomáticamente, exponga con claridad lo que le ocurre, si le es difícil una solución es escribir, esto ayuda a organizar los sentimientos y las ideas y a encontrar soluciones.
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Practique hablar con serenidad, piense rápido y hable despacio, promueva la diferencia y la discusión, el pensamiento crítico, es sano aceptar la diferencia, el consenso y el disenso.
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El lenguaje corporal es muy importante en una conversación, colóquese en una actitud de escucha corporal…actitudinalmente eso favorece la confianza.
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Al hablar de los que nos sucede se relaja el sistema nervioso y puede aumentar la irrigación de oxitocina.
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Adopte el hablar de los problemas como un acto de fortaleza y no de debilidad, buscar ayuda es sinónimo de buena autoestima y madurez.
Andrés Gómez- Psicólogo de atención Línea 106 “al alcance de niños, niñas y adolescentes”.
Tomado de: https://bogota.gov.co/en/node/8639